Aplicar el conocimiento al mundo físico y social
Los estudiantes de 9º curso (14/15 años de edad) ha llegado a un punto en su
desarrollo donde la vida interior del sentimiento puede adoptar formas extremas en su búsqueda de independencia. Eso implica un distanciamiento radical del individuo, no solamente del sentirse inmerso en un mundo seguro lleno de certezas proporcionadas
por la familia y por la inocencia infantil, sino también de todo aquello que el individuo
ha aprendido. Se requiere un equivalente interior a volver a aprender a caminar,
hablar y pensar.
Pensar, sentir y querer, como actividades, a menudo se contraponen y contradicen.
Eso puede manifestarse junto a una gran claridad de argumentación intelectual y a una
total incapacidad de actuar consecuentemente con esas ideas. La furiosa
autoafirmación de la independencia emocional va acompañada de una independencia
casi infantil y una necesidad de consuelo emocional.
Por otra parte, hay una inmensa voluntad de comprometerse en la vida, que también
requiere ideales fuertes como orientación. El/la estudiante con edad para el noveno
curso busca y acepta claridad en las explicaciones, comprensión empática por parte de
los adultos que le rodean y mucho humor, con el corazón abierto, bálsamo que suaviza
y hace soportable las inconsistencias de la vida.
Podemos resumir la situación del/la estudiante cuando entra en el inicio de los grados
superiores del modo siguiente:
– El despertar de una lógica rigurosa y un potencial de pensamiento que requiere
distanciarse de uno mismo y de los demás.
– La búsqueda de equilibrio entre la intelectualidad y el ámbito de la pasión y la
voluntad impulsiva.
– La experiencia de cómo emerge una humanidad ideal superior.
– La búsqueda de una nueva armonía con el mundo, que no sea a costa de perder
la identidad y la libertad personales recién descubiertas y aún en fase de
prueba.
El currículum waldorf acompaña este momento evolutivo con una serie de contenidos
que ayudan a los/as estudiantes a entenderse mejor a sí mismos/as y al mundo que les
rodea.
En 9º, los periodos de las clases principales son:
– Humanidades:
– Historia moderna
– Historia del arte
– Geografía
– Lengua Castellana y Literatura
– Ciencias: – Biología – Química orgánica – Física (mecánica) – Matemáticas.
Además de las experiencias de los bloques anteriores, los/las estudiantes siguen un
programa parecido al de primaria, pero con un mayor nivel académico.
Los trabajos manuales se practican regularmente y es especialmente importante en
esta etapa, en la que la actividad corporal no debe desatenderse, poder crear algo
bello y realzar el sentimiento de logro.
Hay, además, de tres a cuatro sesiones semanales de clases de idiomas (inglés y
valenciano), matemáticas y lengua castellana.
La educación física y la euritmia continúan a lo largo de la secundaria sin perder su
importancia, de manera que, aunque los exámenes finales se vayan acercando cada
vez más, es el ser humano completo quien continúa haciendo ejercicio y aprendiendo.
La música es algo muy importante en todos los niveles educativos de la escuela
Waldorf y en secundaria se perfecciona la destreza musical al tiempo que se fomenta la
participación en la orquesta, donde el individuo aporta lo mejor de sí para el bien
común, que es la pieza final.
Las clases de Informática son algo ya totalmente incorporado en el currículum de
secundaria de la escuela Waldorf (no en primaria).
En 9º se realiza, además de todo esto, una semana de trabajo en la granja, donde
experimentan el trabajo con la tierra y el cuidado de los animales, en un momento de
su desarrollo en el que la pesantez de su propio cuerpo les tira hacia abajo, dándoles la
oportunidad de aprovechar este movimiento para ayudar al entorno y la sociedad.
También en secundaria se hacen trabajos para la propia escuela, como pintar un aula o
embellecer y adecuar los patios.

