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DESCUBRIÉNDOSE A SÍ MISMOS

          En la escuela Waldorf, se considera que la etapa de educación primaria, acaba en el octavo curso (2ºESO); y es por eso que en nuestra escuela, el curso de la séptima clase, sigue teniendo un marcado gesto de primaria, y durante el mismo vamos haciendo todavía una transición más orgánica hacia la secundaria. Éstos momentos son delicados por la alta sensibilidad que se despierta en los niños y niñas de esta edad, algunos todavía entre los 12 y 13, donde hay un gran despertar social, que para ellos adquiere gran relevancia y que contrasta con los cambios interiores que les empiezan a llevar a la individualidad, a través de cambios físicos y psicológicos que se producen en esta primera etapa preadolescente.

         La maestra tutora de primaria, que ha acompañado su crecimiento, si es posible, sigue siendo una figura básica para el alumnado de este curso y permite acompañar mejor su incorporación a nuevas formas de trabajo propias de secundaria haciéndoles sentir más seguridad y ser alguien de referencia. 

         En este etapa el alumnado puede responder con capacidad de trabajo, no se trata de ir hacia un aprendizaje superficial, como recopilación de datos que pronto olvidan, sino a uno más profundo y competencial con el que concentra, en este momento de su desarrollo y donde las experiencias más significativas transformen su ser desde el interior. Así cada alumno y alumna puede protagonizar su propio aprendizaje.

         Viven desde la narrativa de la historia y la geografía, sintiéndose como esos primeros marineros que embarcaban y descubrían nuevas rutas y lugares, desafiando las capacidades de uno mismo, conociendo los mapas del mundo, los antiguos y los nuevos y la observación de las estrellas desde la astrología.

        En lengua y literatura española y valenciana, necesitan trabajar con su escritura, desarrollando sus
pensamientos para que sean claros y secuenciales. Cuando fortalecen sus habilidades de escritura, y lectura, descubren que tienen una voz con la que pueden compartir su perspectiva.

       En las ciencias y las matemáticas, es la época de los teoremas. Pero desde la experiencia, no desde la teoría abstracta. Los alumnos y alumnas llegan a deducir las leyes. Así viven la certeza de que pueden llegar a las verdades de la vida.

       En física, se embarcan en el estudio de la mecánica con las máquinas simples como palancas, poleas y planos inclinados cuya experimentación es divertida y esclarecedora.

        En química, los alumnos observan las cualidades de la combustión experimentando con seguridad con el fuego, se observan los diferentes elementos y se concluye con los efectos de los ácidos y las bases.
        La matemática los lleva por los caminos de las incógnitas de las ecuaciones, los conceptos algebraicos y el descubrimiento de los números negativos, entre otros conocimientos.

        La geometría nos lleva a una inmersión a las figuras planas, las longitudes y áreas y aplicaciones de los teoremas como el de Pitágoras.

        En biología estudiamos los procesos metabólicos del ser humano y lo unimos a la importancia de una alimentación adecuada.

        El arte, sigue siendo muy importante en el curriculum Waldorf, tanto en la creación de sus propios cuadernos de época en cada asignatura, llenos de hermosas ilustraciones que acompañan los contenidos, como las distintas especialidades que se trabajan en la escuela: acuarela, dibujo en blanco y negro, la perspectiva…

       Las manuales como talla en madera y talco, y la elaboración de una muñeca trabajando de nuevo la forma del ser humano, ayudan las conexiones neuronales desde el trabajo de sus manos.

      La música donde las piezas van evolucionando a cánones mas difíciles y distintas voces, dando importancia a la lectura de las partituras, el ritmo y la armonía.

      El movimiento (en las disciplinas de educación física, gimnasia Bothmer y euritmia) sigue siendo muy importante en estas edades, sobre todo acompañando a los cambios físicos y sociales. El trabajo principal se basa en poner la conciencia sobre las capacidades y límites de uno mismo, el cuidado del cuerpo y la adquisición de técnicas deportivas que les sean útiles en su desarrollo deportivo y social.